Diálogo con el Maestro Scarabino
Espero que sea un diálogo y
no un monólogo. Forzosamente tengo que hablar un poquito en primera persona. Mi
quehacer en la música ha transcurrido a lo largo de muchas décadas sobre tres
vías: por un lado la actuación profesional como director de orquesta, incluyendo
las titularidades de 3 orquestas, la de Mar del Plata, la de la Universidad de
Cuyo y la Académica del Teatro Colón. Por otro lado la docencia universitaria y
por último el dictado de cursos y seminarios en la Argentina, Chile, Venezuela,
Brasil, Estados Unidos y en Inglaterra.
Me gratifica muchísimo, como cualquiera
que sea docente lo sabe, toda la actividad que desarrollan varios ex alumnos y
ustedes permítanme que mencione a algunos de ellos, que pueden ser conocidos o
no, pero que creo que hay que destacar.
Es una fortuna para cualquier docente tener alumnos talentosos y es muy cierto
eso de que “el destino de un buen maestro es ser superado por sus discípulos”.
Por ejemplo: Alejo Pérez (argentino) y Giancarlo Guerrero (costarricense), que
llegaron a dirigir organismos de primer nivel mundial como las Orquesta
Sinfónica de Cleveland, la orquesta de Radio Hamburgo, la Ópera de Bastilla y
la Ópera de Lyon, en Francia. Hay otros que son titulares de orquesta en
América, tal es el caso de David Rosenmeyer, que dirige la Bach Society en la
Columbia University de Nueva York; el caso de Ligia Amadio, que dirige la
Orquesta de la Universidad Federal Fluminense en Brasil; el caso de Celso
Torres en Antofagasta. Hay otros que realizan su actividad principalmente en
Argentina sin descuidar que también tienen presencia en el exterior como Andrés
Tolcachir, director de la orquesta de Neuquén, Luis Gorelik director de la
orquesta de Salta, Javier Logioia, que hasta hace muy poco fue titular de la
orquesta de Rosario y Carlos Vieu, ex-titular de la orquesta de Mar del Plata y
que es la persona que me ha sucedido en la UCA al frente de la cátedra y que
está realizando una muy importante carrera profesional.
Quiero destacar a alguien,
que estuvo un tiempo en mi cátedra, pero que egresó de la UCA en la
especialidad de Musicología que se llama Valeria Atela, que está haciendo una
labor extraordinaria al frente de la Orquesta Escuela de Chascomús y que ha
encontrado mucho eco en los medios por la búsqueda de una sede para su
proyecto, cosa que estoy seguro que va a conseguir porque es una persona de una
admirable persistencia en el esfuerzo y esta haciendo un trabajo magnífico con
los chicos de Chascomús -muchos de ellos con problemas económicos y/o
familiares- a través de la música, inspirada y apoyada por el proyecto del Dr.
Abreu en Venezuela.
En medio de estas cosas pude
adentrarme un poquito en la teoría y práctica del análisis estructural Schenkeriano
y creo haber sido uno de los pioneros en la introducción de esa teoría de
análisis en la Argentina haciendo trabajos y publicaciones en los años 80.
También pude, por suerte, investigar algunos aspectos de la música argentina,
incursionando en un terreno que no es
el propio pero que me inquietaba, y eso dio como resultado la publicación un
par de libros, uno sobre el estilo de Ginastera en el período del 35 al 54 y el
otro sobre el Grupo Renovación, que funcionó en Buenos Aires entre el 29 y el
44 y al que se debe en gran medida la introducción y promoción de la música del
siglo XX en la Argentina. Varios de los integrantes del grupo eran Académicos.
Actualmente mantengo la
actividad como director free lance. Deje las cátedras universitarias y sigo con
el dictado de cursos y master classes con orquesta. Continúo como Decano de la
Facultad de la UCA y tengo objetivos muy precisos, compartidos por el claustro
y el Consejo Asesor, que son: 1) mantener la excelencia del servicio educativo,
2) ampliar y profundizar las actividades de investigación, y 3) lograr en el
segundo semestre del 2008 la reapertura del Doctorado en Música adecuado a la
reglamentación actual de la CONEAU. En este último proyecto ha intervenido, y agradezco
mucho esa intervención, los colegas Pola Suárez Urtubey y Gastón Burucúa, que
han hecho importantes aportes.
Quiere destacar que el
Instituto de Investigación de la Facultad que dirige Diana Fernández Calvo ha
comenzado, hace muy poco, una línea, que se agrega a las que ya realizaba, que
es el relevamiento y digitalización de archivos musicales eclesiásticos en las
provincias de Salta y Santa Fe. Esto va a permitir la adquisición de fondos
documentales muy importantes para que luego puedan ser abiertos a la
investigación. Hace muy poco ha habido un festival de música colonial
latinoamericana en Buenos Aires que, al leer sus programas, yo me preguntaba
cuánto de esto se debe a los programas de investigación de la UCA,
principalmente Carmen García Muñoz, que ha hecho los descubrimientos,
relevamientos, transcripciones y ediciones de un acervo musical muy rico y que
esta despertando muchísimo interés, no solo entre nosotros, sino en Europa
también ya que el patrimonio musical Europeo está prácticamente agotado en
cuanto a investigaciones novedosas se refiere.
Les quiero hablar un poco de
mis actividades recientes, de este año. En febrero tuve una invitación de la
Pennsylvania State University para dirigir ensayos de las dos orquestas y
también hice master classes para alumnos de dirección orquestal y un breve
seminario para los docentes. En marzo tuve uno de los primeros conciertos para
la temporada de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y en el programa se incluyó una obra del académico José
María Castro y el estreno en Argentina de “Las Oceánidas” de Sibelius, que
nunca se había tocado. En abril tuve un programa en Belo Horizonte con la
Orquesta Sinfónica de Minas Gerais en el que estuvo el Concierto para Piano y
Orquesta Número 1, de Ginastera, con Luis Ascot como solista, y dos master classes para alumnos de la
Universidad Federal de Minas Gerais. En junio trasladé mi cama al Teatro
Argentino de La Plata porque entre los ensayos, seis funciones de “La Bella
Durmiente” de Chaikovsky y un concierto sinfónico con obras de De Rogatis,
Grieg y y Sibelius, con Pía Sabastiani como solista, prácticamente viví todo
ese mes en el teatro. A fin de ese mes tuve un concierto con la Sinfónica de
Chile.
En la última semana de
agosto y primera quincena de septiembre, aquí me voy a detener un poco porque
siempre es muy grato para mí, ya que lo he hecho 3 ó 4 veces en diez años,
participé en la realización de un curso-concierto para la Kent County Music
School (Escuela de Música del Condado de Kent) y para le Kent County Youth
Orchestra (Orquesta de Jóvenes del Condado de Kent). El sistema educativo en
Inglaterra esta descentralizado de modo que cada condado tiene su propio
sistema, sus propias escuelas, etc. La Escuela de Música del Condado de Kent es
una de las más importantes y estoy asombrado porque cubre todo el espectro de
la educación musical desde una edad de inicio en la inimaginable: 9 meses. Para
integrar la Orquesta de Jóvenes es condición indispensable haber nacido en el
Condado de Kent sin importar en dónde resida a posteriori. La edad de los
integrantes de la Orquesta, esta vez, fue de entre 14 y 21 años. Es un encierro
durante una semana, de lunes a sábado, en un colegio internado que arriendan
tres veces al año, verano, Pascua y fin de año. Personalmente, las veces
anteriores fui en el invierno, esta vez me tocó en el verano. Se encierran los
90 chicos de la orquesta, preceptores, instructores de las mejores orquestas de
Londres para que trabajen con los chicos las partes del programa, lo que
permite interactuar con gente que integran el Covent Garden, la Filarmónica de
Londres, la London Symphony y la BBC. Se comienza con ensayos parciales, luego
grupales y se termina con la presentación del programa. Este programa fue difícil y conmueve la dedicación y la
seriedad con que lo hacen los chicos que, igualmente, se divierten como
cualquier chico. De noche hacen fiestas, shows, sesiones de música, juegos, de
todo. Convivimos durante esa semana. Una cosa digna de mención, es una rareza
caso no existente en las orquesta profesionales: 2 minutos antes del ensayo,
están afinando los chicos. A la hora exacta del ensayo se puede empezar a
trabajar. Se autogestionan disciplinariamente.
Luego de esta experiencia,
con mi mujer, aprovechamos por ser verano, para ir a algunos lugares donde
nunca habíamos estado antes: Estocolmo, Helsinski y San Petersburgo. Es de
destacar la vivencia del archipiélago sueco, en ese atardecer tan largo, creo
que la voy a recordar para toda la vida. Después les quiero confesar una
especie de manía que tengo: visitar los lugares donde han vivido y las tumbas
donde reposan los compositores más grandes que tanto placer me han dado. Es una
necesidad de acercarme como homenaje, y a la mortalidad de esa gente. En el
pasado hubo varios lugares muy clásicos, muy típicos, como la Abadía de
Westminster en Londres, los dos cementerios de París, el de Viena donde, les
confieso, cuando me vi rodeado de las tumbas de Beethoven, Schubert, Brahms y
Johann Strauss hijo me puse a llorar como pocas veces en la vida. Esta vez hice
una visita a Ainola, a unos treinta kilómetros de Helsinski, a la casa de
Sibelius, donde vivió los últimos 50 años de su vida, donde murió y está
enterrado. En San Petersburgo visité el cementerio del monasterio Alexander Nevsky,
un poquito afuera de la ciudad, y donde están enterrados todos los compositores
rusos: Glinka, Rimsky-Korsakov, Mussorgsky, Borodin, Chaikovsky, Arensky,
Alabiev, Dargomïzhsky, Anton Rubinstein y, a
la vuelta, como si fuera poco Dostoievsky.
Qué les puedo decir del
impacto de la arquitectura de San Petersburgo. Yo soy hijo de arquitecto. Mi
padre hizo muy poquitas obras, no muy importantes, y luego se dedicó al
comercio, pero tuve, en la familia, dos tíos políticos que hicieron algunas
obras emblemáticas en Rosario. Uno, Agustín Armán, que hizo el edificio de “La
Favorita” y el del Policlínico Covadonga. El otro arquitecto, tío político por
el lado de mi mujer, Emilio Maisonnave, que hizo el edificio del Banco
Provincia. Es decir que la arquitectura ha sido un tema que siempre estuvo muy
cerca de mí ya que, desde chico leía libros y revistas de arquitectura que había
en mi casa. Pienso que, de alguna manera, si no hubiera sido músico, hubiera
terminado siendo arquitecto. Me impresionó muchísimo el Palacio de Invierno que,
a mi juicio, poco y nada tiene que envidiarle a Versalles. La vivencia del
espacio que he tenido en esa plaza, jamás la había tenido antes.
Hablaré brevísimamente de
las actividades futuras. Tengo pendiente un concierto con la Sinfónica Nacional
en la Bolsa de Comercio, está por presentarse un CD de IRCO, que incluye la
música para violoncelo de Ginastera, donde dirijo la “Serenata,” con Víctor
Torres y Ricardo Sciammarella como solistas. El año que viene, si Dios quiere,
el 13 de marzo, en la sala Meireles de Rio de Janeiro tengo un programa muy
interesante y muy difícil, con la “Cantata para la América Mágica” de Ginastera
y “Las Bodas” de Stravinsky. En mayo me han honrado con la Presidencia del
jurado del 2° Concurso Argentino de Piano Alberto Ginastera y en agosto, si el
cambio de autoridades no modifica la programación, espero dirigir el estreno de
una ópera de Mario Perusso, en La Plata, “El águila de dos cabezas,” basada en
el texto de Jean Cocteau. Para que tengan una muestra musical preparé un fragmento
del concierto de Minas Gerais, que veremos y escucharemos a continuación.
El doctor Taverna Irigoyen
dice: quiero felicitarlo al colega Scarabino porque, realmente, tan vasta labor
que ha hecho en el transcurso del año creo que es sorprendente y ejemplar, que
nos compromete a todos los colegas a que, por favor, comuniquen las actividades
del año para que podamos incluirlas en el sitio web de la ANBA, si no siempre
estamos en deuda con lo que están haciendo nuestros colegas. También les pido
acercar las publicaciones realizadas para enriquecer nuestra biblioteca.
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